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sábado, 29 de agosto de 2009

Té de manzanilla & otros poemas. Katherine Mansfield -ed.Bajo la luna

EL ENCUENTRO

Empezamos a hablar -
Nos miramos; dejamos de mirarnos -
Las lágrimas subían a mis ojos
pero no podía llorar
deseaba tomar tu mano
pero mi mano temblaba.
No dejabas de contar los días que faltaban
para nuestro próximo encuentro
pero las dos sentíamos en el corazón
que nos separábamos para siempre.
El tictac del relojito llenaba la habitación en calma - Katherine Mansfield
Escucha, dije, es tan fuerte
como el galope de un caballo en un camino solitario.
Escucha, dije, es tan fuerte
como el galope de un caballo en un camino solitario.
Así de fuerte - un caballo galopando en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos -
pero el sonido del reloj ahogó el latido de nuestros corazones.
Dijiste 'No puedo irme: todo lo que vive de mí
está aquí para siempre'.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El ruido del reloj se hizo más débil
se fue perdiendo - se tornó minúsculo -
Susurré en la oscuridad: 'Moriré si se detiene'.


THE MEETING
We started speaking -/ Looked at each other; then turned away -/ The tears kept rising to my eyes/ But I could not weep/ I wanted to take your hand/ But my hand trembled./ You kept counting the days/ Before we should meer again/ But both of us felt in our heart/ That we parted for ever and ever./ The ticking of the little clock filled the quiet room-/ Listen I said: it is so loud/ Like a horse galloping on a lonely road./ As loud as that - a horse galloping past in the night./ You shut me up in your arms -/ But the sound of the clock stifled our hearts' beating./ You said 'I cannot go: all that is living of me/ Is here for ever and ever'./ Then you went./ The world changed. The sound of the clock grew fainter/ Dwindled away - became a minute thing -/ I whispered in the darkness: 'If it stops, I shall die'.



MALADE
El hombre del cuarto vecino
tiene el mismo mal que yo
cuando me despierto a la noche lo oigo darse vuelta
y después tose
y toso yo
y él vuelve a toser -
Esto sigue mucho tiempo -
hasta que siento que somos como dos gallos
llamándose en un falso amanecer
desde granjas distantes y escondidas.


MALADEThe man in the room next to mine/ Has got the same complaint as I/ When I wake in the night I hear him turning/ And then he coughs/ And I cough/ And he coughs again -/ This goes on for a long time -/ Until I feel we are like two roosters/ Calling to each other ar false dawn/ From far away hidden farms.


FUEGO DEL INVIERNO
Invierno afuera, pero en el cuarto cortinado
sonrojada hasta la belleza por el fuego que flamea
aislada de la fealdad de la calle por postigos y persianas
una mujer está sentada – las manos rodeando las rodillas
inclinada hacia adelante... Sobre su pelo suelto
la luz del fuego teje una trama de oro brillante
quema su boca pálida con apasionados besos
envuelve su cuerpo cansado en caliente abrazo...
Apoyadas contra el guardafuego sus botas empapadas
humean, y colgadas de la cama de hierro
su chaqueta y su falda – su sombrero marchito y desastrado.
Pero ella es feliz. Acurrucada junto al fuego
todos los recuerdos del día gris y penumbroso
se reducen a nada, y ella olvida
que afuera en la calle la lluvia que cae
embarra la vereda hasta un grasoso pardo.
Que, en la mañana debe empezar de nuevo
y otra vez buscar lo que no vendrá –
No siente esa desesperación insana
que se filtra en sus huesos durante el día.
En sus grandes ojos – Cristo querido – la luz de los sueños
se demoró y brilló. Y ella, otra vez una niña,
vio imágenes en el fuego. Aquellos otros días
la casa amplia, los cuartos frescos dulcemente perfumados
los retratos en las paredes, y cuencos chinos
llenos de “pot pourri”. En su mecedora
el almohadón bordado con su nombre –
Vio otra vez su dormitorio, muy desnudo
la colcha azul trabajada con margaritas blancas y doradas
donde dormía, sin sueños...
... Abriendo la ventana, desde el jardín recién segado
el aroma fragante, fragante del pasto perfumado
las lilas lanzando al aire brillante
Sus penachos de púrpura. El saúco
sus capullos como manos pálidas entre las hojas
temblando y oscilando. Y, oh, el sol
que con su beso vuelve a darle calor y vida
así que es joven, y extiende los brazos...
La mujer, acurrucada junto al fuego, se mueve inquieta
suspira un poco, como una niña con sueño
mientras las rojas brasas se deshacen en gris...

De pronto, de la calle, una explosión de sonido,
un organillo, giró y chirrió & resolló
la voz ebria, el hipo bestial de Londres.


THE WINTER FIRE
Winter without, but in the curtained room/ Flushed into beauty by a fluttering fire/ Shuttered and blinded from the ugly street/ A woman sits - her hands locked round her knees/ And bending forward... O´er her loosened hair/ The firelight spins a web of shining gold/ Sears her pale mouth with kisses passionate/ Wraps her tired body in a hot embrace.../ Propped by the fender her rain sodden boots/ Steam, and suspended from the iron bed/ Her coat and skirt - her wilted, draggled hat./ But she is happy. Huddled by the fire/ All recollections of the dim grey day/ Dwindle to nothingness, and she forgets/ That in the street outside the rain which falls/ Muddies the pavement to a grasy brown./ That, in the morning she must start again/ And search again for that wich will not come -/ She does not feel the sickening despair/ That creeps into her bones throughout the day./ In her great eyes -dear Christ- the light of dreams/ Lingered and shone. And she, a child again/ Saw pictures in the fire. Those other days/ The rambling house, the cool sweet scented rooms/ The portraits on the walls, and China bowls/ Filled with "pot pourri". On her rocking chair/ Her sofa pillow broidered with her name-/ She saw again her bedroom, very bare/ The blue quilt worked with daisies white and gold/ Where she slept, dreamlessly.../ ... Opening her window, from the new mown lawn/ The fragrant, fragrant scent of perfumed grass/ The lilac tossing in the shining air/ Its purple plumes. The lauristinus bush/ Its blossoms like pale hands among the leaves/ Quivered and swayed. And, Oh, the sun/ That kisses her to life and warmth again/ So she is young, and stretches out her arms.../ The woman, huddled by the fire, restlessly stirs/ Sighing a little, like a sleepy child/ While the red ashes crumble into grey.../
Suddenly, from the street, a burst of sound/ A barrel organ, turned and jarred & wheezed/ The drunken bestial, hiccoughing voice of London.



EL ABISMO

Un abismo de silencio nos separa

Yo estoy de un lado del abismo - tú del otro -

No puedo verte ni oírte - pero sé que estás allí -

Suelo llamarte por tu nombre infantil

y finjo que el eco de mi grito es tu voz.

Cómo podemos franquear el abismo -nunca hablándonos, tocándonos-

antes pensaba que podríamos llenarlo con nuestras lágrimas,

ahora quiero destrozarlo con nuestra risa.


THE GULFA gulf of silence separates us from each other/ I stand at one side of the gulf -you at the other/ I cannot see or hear you -yet know that you are there-/ Often I call you by childish name/ And pretend that the echo to my crying is your voice./ How can we bridge the gulf -never by speech or touch/ Once I thought we might fill it quite up with our tears/ Now I want to shatter it with our laughter.

Katherine Mansfield (pseudónimo de Kathleen Beauchamp:
Nueva Zelanda, 14/10/1888 - 09/01/1923)

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Extraídos de:

Mansfield, Katherine: Té de manzanillas y otros poemas. 1º Ed. Buenos Aires, Ed. Bajo la Luna, 2006

Traducido por: Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich

2 comentarios:

  1. Que poemas más hermosos, emocionan profudamente el leerlos, sobretodo si se conoce el drama de su terrible enfermedad a tan temprana edad.

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  2. tu selección de lecturas es realmente extraordinaria! estoy feliz de tanto que encuentro por acá!

    gracias!

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